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El grito de “¡Eeeeh pu…!” en estadios solo es diversión

El viernes 2 de septiembre la Selección mexicana de fútbol enfrentará a la Selección Nacional de El Salvador en el estadio Cuscatlán en la ciudad de San Salvador. Este partido corresponde a la fecha 5 de la ronda previa al hexagonal final de la CONCACAF,  en el cual se disputarán 3 boletos y un repechaje para asistir al mundial de Rusia en el 2018. En el último partido entre estas dos selecciones México, jugando de local en el Estadio Azteca, se llevó la victoria por marcador de 3 a 0.

Fuera de México, al representativo nacional se le complica ganarle a El Salvador. De cinco juegos disputados el equipo salvadoreño tiene tres triunfos por solo dos de los mexicanos.[1] El jugar lejos de la afición mexicana se considera una desventaja, que el equipo rival ha sabido aprovechar.

Si bien el apoyo de los aficionados es importante y sirve de motivación a la hora de enfrentar a los adversarios, también le ha significado problemas al equipo y a la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) debido al grito de “Puto” que los fanáticos entonan cada vez que despeja el portero de un equipo rival.

La polémica entorno al grito

Hace más de 10 años que este grito se empezó a escuchar en los partidos de fútbol profesional en México. Por lo menos desde el 2003 los aficionados lo han coreado en partidos locales para luego trasladarlo a los partidos de la selección.

Este grito ha sido objeto de controversia a tal grado que en diversas ocasiones la FIFA ha sancionado a la Femexfut.[2] Sin embargo, y pese a que la FIFA señala al grito como homofóbico, no se ha  podido impedir. En el pasado mundial de Brasil nuevamente generó polémica, por lo que la FIFA y la federación hicieron un llamado a la afición para dejar de vociferarlo en los estadios. Sin embargo, lejos de desalentarlo sigue existiendo.

Por lo mismo se ha generado un debate sobre el significado del grito y el contexto en el que es usado. Argumentos en contra de su erradicación giran en torno a la cultura mexicana, una “cultura del desmadre” [3], donde el grito ya se ha vuelto tradición. Por otro lado, quienes piden que se prohíba argumentan que es un término despectivo que se usa en un sentido discriminatorio.

En este sentido, Delphos-NU se hizo la tarea de conocer la opinión de los capitalinos respecto a este tema. Aproximadamente 6 de cada 10 personas entrevistados considera que dicho grito “solo es diversión” y es “parte del juego”. Un poco más de la mitad de los capitalinos piensa que dicha práctica es “normal”, 51%,  y el 45% opina que es parte de la cultura mexicana. Asimismo, solo el 38% reconoce el grito como una “ofensa” y “algo que se debe de erradicar”, seguido por un 34% que identifica dicha práctica como grito “homofóbico”.

De acuerdo a los datos recabados por Delphos, a un 56% de los entrevistados les gusta el fútbol, mientras que solo un 42% ha asistido a algún estadio a presenciar un partido.

Considerando solamente a estas personas se puede observar que el porcentaje de los que consideran que el grito “solo es diversión” aumenta (73% y 78% respectivamente) mientras que entre los entrevistado que no les agrada el futbol, solo el 38 % califica de igual manera dicha práctica.

La opinión de los capitalinos no varía mucho entre los aficionados y los desinteresados respecto a si el grito representa una ofensa, sin embargo llama la atención que los no aficionados evalúan con menos frecuencia como homofóbico el grito de “puto”.

Ante la advertencia de la FIFA sobre solicitar que los partidos de la selección se jueguen a puerta cerrada, o en su caso, vetar los estadios donde se lleve a cabo este grito, la Femexfut llevó a cabo una campaña en la que se invita a los aficionados no caer en conductas “discriminatorias y antideportivas” en los estadios.[4]

Pese a este tipo de campañas, el 68% de los entrevistados no cree que el grito se deje de escuchar en los estadios.

El debate sobre el significado del grito sigue y mientras unos identifican la palabra “puto” como insulto contra los hombres homosexuales, los aficionados que lo gritan, argumentan que ellos lo usan con el significado más generalizado de “cobarde”. En general se puede observar que la palabra “puto” es de uso común también fuera de los estadios, lo cual ha llevado a una apertura ante los posibles significados.

Los capitalinos en su mayoría no consideran que el grito implica una ofensa con trasfondo homofóbico y los razonamientos que se pueden leer al respecto se refieren a una “cultura del desmadre”. Sin embargo, ¿qué tan justificable serán estas explicaciones ante la FIFA, la comunidad LGBT e incluso los niños y jóvenes (que están aprendiendo dicho vocabulario)?

El contexto define el significado, sin embargo en un fenómeno de masas no puede haber consenso sobre este.

[1] https://www.esto.com.mx/199997-cuscatlan-escenario-complicado-para-el-tri/ [2] http://aristeguinoticias.com/2705/kiosko/otra-vez-fifa-multa-a-mexico-por-el-grito-de-ehhh-put/ [3] http://www.mediotiempo.com/futbol/mexico/noticias/2016/04/01/erradicar-grito-de-puto-atentado-contra-la-aficion [4] http://www.animalpolitico.com/2016/06/lanzan-la-campana-ya-parale-para-evitar-discriminacion-y-el-veto-al-estadio-azteca/

Impera opinión negativa sobre musulmanes pese a no conocer a alguno

Impera visión negativa sobre musulmanes pese a no conocer a alguno

El ISLAM es la segunda religión en el mundo y el número de profesantes seguirá en crecimiento los próximos años, esto de acuerdo con el Pew Research Center.[1] Sin embargo, aquí en México la comunidad musulmana no es muy numerosa; al contrario, forman una minoría de acuerdo con los datos del INEGI.[2] No obstante también su número se ha incrementado, en comparación con los años 80, cuando las primeras instituciones permitieron a los musulmanes en el país tener espacios propios para practicar su fe.[3]

La comunidad practicante del ISLAM ha crecido en México en los últimos años. El INEGI en el año 2000 registró a 1500 personas en el país como practicantes del ISLAM, mientras que en el año 2010 registró 3760 personas. Por lo que el crecimiento de adeptos ha sido considerable. En ambos censos, la mayoría de los creyentes se concentra en la Ciudad de México.

Con el objetivo de conocer la opinión y percepción de los capitalinos hacia la comunidad musulmana Delphos llevó a cabo una encuesta entre los habitantes de la Ciudad de México. En un primer momento se preguntó sobre el conocimiento de algún musulmán en la capital, pues de acuerdo con el censo de 2010, se concentraban en la ciudad 1178 creyentes.

Al respecto, la gran mayoría de los capitalinos dice no conocer a un practicante musulmán, 80%; mientras que solo un 16% afirma conocer a alguno. En este sentido, pese a que la ciudad tiene el mayor número de musulmanes que viven en el país, estos no son muy conocidos.

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Durante los últimos años el mundo musulmán ha estado en el centro de la opinión pública internacional, entre otras cosas, debido a una serie de hechos violentos en Estados Unidos y algunos países de Europa, África y medio oriente. Entre los más recientes se encuentran los atentados terroristas en París el 13 de noviembre, llevados a cabo por el grupo extremista Estado Islámico o ISIS. Sin embargo, poco tiempo después de estos sucesos internautas musulmanes lanzaron una campaña a través de internet llamada “No In My Name” (No en mi nombre) con el objetivo de mostrar que los grupos radicales, y en específico ISIS, no representan a la comunidad musulmana en absoluto.

Con este preámbulo, y con la intención de conocer la valoración que los capitalinos hacen de la comunidad musulmana, Delphos preguntó por las características que se asocian a los miembros de esta comunidad.  Las dos características principales fueron: violentos, 27%; y fanáticos, 16%. Mientras que generosos y tolerantes se ubicaron en un 3% y 2%, respectivamente. A pesar de no conocer a algún musulmán las características asociadas a este grupo de población son negativas. Sin embargo, los porcentajes estuvieron distribuidos sin que ninguno por sí mismo rebasará más un tercio.

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Esto indica que aun cuando los porcentajes (inclusive los más elevados) no sean considerablemente altos, la percepción de la población de la Ciudad de México en cuanto a este grupo religioso es negativa. Situación que se enfatiza no solo por el limitado o nulo contacto con individuos de este sector, sino por la cobertura mediática, enfocada en hechos violentos a lo largo de Europa, África y medio oriente; lo cual reduce el mundo Musulmán solo a la violencia.

[1]  http://www.pewresearch.org/fact-tank/2015/04/23/why-muslims-are-the-worlds-fastest-growing-religious-group/ [2] http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/panora_religion/religiones_2010.pdf [3] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/periodismo-de-investigacion/2015/12/12/el-boom-del-islam-en-mexico